Los mismos que confunden ser demócrata con hablar bajito y el liberalismo con llevar corbata mezclan en un totum revolutum la revolución inglesa y la americana con la francesa, como si fueran lo mismo, cuando las dos primeras fueron en nombre de la libertad individual contra el poder y basadas en la creencia sobrenatural de que todos los hombres son iguales, mientras que la segunda, queriendo imitar los valores de las primeras con Lafayette, degeneró rápidamente en una orgía totalitaria y antireligiosa, donde la noción de democracia basada en los nacidos iguales pasó a ser la democracia como manifestación de un ente colectivo a la manera Roussoniana. Donde la noción de desconfianza en el poder y la separación de poderes de las revoluciones anteriores pasó a la noción de pureza de los representantes en tanto que manifiestan la voluntad popular, a la manera roussoniana. Pasó de una revolución para los hombres de ahora que eternamente caerán en las mismas debilidades humanas a un gobierno para una transformación totalitaria en la que se pretende desde el poder cambiar al individuo y la sociedad entera.
Miran esos analfabetos a la Francia que imaginan y añoran y piensan que es fruto de la Revolución Francesa. Esa Francia que siempre es la de los cafés de principios del XX , de la que son una copia los chiringuitos a donde va a abrevar , con las señoritas de los dibujos de Toulouse Lautrec con las que soñaban los mas viejos. No se dan cuenta de que esa Francia floreciente, abierta, economicamente poderosa y original que fué, no es el fruto de las ideas totalitarias de la revolución francesa ni del estatismo asfixiante que pregonaba, sino de la derrota total y absoluta de esas ideas en la práctica, aunque no en el mito. Fué le Laisez Faire del siglo XX junto con la moral victoriana burguesa de la época la que hizo progresar en todos los sentidos a Francia y toda Europa, y sino, que paseen por los ensanches de las ciudades y cotejen de que época es la gran expansión.
No son las ideas totalitarias de la revolución francesa por lo que Francia fue grande. Nunca esas ideas han llevado a nada positivo. Mucho menos las de sus directos herederos y continuadores, los socialistas. En cambio, si son esas ideas las causantes de que ahora languidezca Francia y Europa. Como languidece España con el Jacobino ZP.
La desfachatez con la que los majaderos mezclan liberalismo con Napoleón y las ideas de la revolución y su insistencia en achacar el progreso a las ideas de los totalitarios jacobinos me pasma pero no me sorprende. El éxito no garantiza la superviviencia, como lo atestigua el fin del Laissez Faire en Francia. Lo garantiza la perpetuación de la mentira. Una mentira que debe halagar, a los sectarios elegidos que sean capaz de resucitarla una y otra vez. Es mas fácil seguir a un dictador o a un estado agresivo-protector que a una serie de principios abstractos y unos principios morales de sentido común. Estoy seguro de que sin la guillotína y sin un dictador Napoleón, la Revolución francesa no hubiera dejado tan fuerte impronta en tanto majadero servil como para sobrevivir como mito.
Los que se llenan la boca de progreso, hasta babear constantemente, en realidad no son mas que unos pobres paletos aferrados a la idea de autoridad, autoridad del Estado, convertido en Dios, autoridad de la Razón autoridad de la Ciencia convertidos en dioses. Igual que el niño del anuncio que confía en su primo de zumosol. Ni conocen las miserias de los tres ni serían capaces de comprenderlas. En el fondo de su actitud late la sumisión ante fuerzas que su obtusa mente no entiende y por eso las adora como entidades sobrenaturales.
