jueves, 5 de enero de 2012

2021 Odisea del Ignacio (continuación)


Soy Ignacio, año 2021, la crisis sigue. En su enésimo paquete de medidas para contener la economía sumergida y conseguir fondos para pagar la eterna Deuda,  Soraya comunicó que se estaban desplegando, en estaticópteros, detectores de ondas cerebrales que podían escanear hasta la altura de los sótanos, con el objetivo de descubrir actividad intelectual para trabajos sumergidos. Curraba yo entonces en mi pequeño chiringuito de internet, dedicado a  politica low cost. Un sistema peer-to peer para la toma de decisiones colectivas.. Dado que nuestra actividad era ilegal, estos nuevos detectores suponian un enorme peligro.  ·Tenia que reunirme rápidamente con mis compañeros y re ubicar el negocio, así que, consulté en la agenda del movil una cita urgente. Entre atascos, cambios de horario de aviones, el colegio de la niña de Luis y  las colas en los fielatos del aeropuerto, la agenda me dio una hora probable de reunión dentro de tres horas en un bar de Madrid.

Así que ese aumento inusual de estaticópteros en algunas zonas del que me hablaban  -pensaba- era un ensayo para la puesta en marca del plan de escaneo de actividad cerebral sumergida.... Seguramente en esta semana pasada ya habían detectado sospechosos.  Uno de esos aparatejos recuerdo que se habia detenido a mi lado con un inusual silencio y creo que en ese momento estaba pensando en como resolver el problema con la sincronización.

En ese momento se oyó el suave zumbido de estaticóptero que normalmente viene asociado a molestos mensajes de publicidad con que obsequian a la gente. Pero esta vez cualquiera de ellos podía montar uno de esos detectores de ondas cerebrales de Soraya, así que pegué un buen trago de Ginebra para dificultar la detección. No se lo buenos que son, pero he leido que hay prototipos con una resolución espeluznantes, lo cual pone en peligro derechos básicos como el Desfase en la Privacidad. Si el Estado sabe no solo  a donde vamos, sino lo que pensamos sin un minimo decalaje de unos dias, esto puede acabar siendo una dictadura.  Si el  cacharrejo del otro dia era uno de los de Soraya, en todo caso también detectó mi tarjeta que me acredita como informático. Hummm pero no se si detecto el carácter industrial y no teórico de mi pensamiento para lo cual no tengo licencia...

 (cont)


Aunque las comunicaciones telefónicas estaban totalmente intervenidas por SITEL 2, todavía las agendas, con una mínima encriptación, eran difíciles de seguir. Llamé a Luis y le pregunté por su niña y algunas naderías eso bastaba para que mirara su agenda. Me comunicó que su niña estaba muy bien, lo cual quería decir que acudiría a la reunión. Aunque seguro que comprendió el problema cuando conoció la noticia, quería asegurarme. Quien sabe. Podía estar en una de sus sesiones de desenchufe. Estos progres....

Como ya sabéis,  los eurobonos y la carrera de devaluaciones producida  después de la desaparición  del euro habían provocado un aumento desbocado de la inflación. El aumento de impuestos había favorecido la actividad sumergida, hasta a un estimado 70% de la actividad económica.  Todo el mundo estaba, oficialmente, en la pobreza. Dado que todos los paises estaban igual, había habido un fuga de capitales hacia el mundo virtual. Utilizábamos moneda B electrónica, imposible de seguir por parte de la policía, especialmente las ligadas al oro, para operaciones importantes. Me da a veces un poco de risa histérica cuando recuerdo la decena de programas que usaba para hacer las transacciones. Dado que todos esos sistemas eran ilegales,  todo ese modo de vida estaba en peligro con los nuevos detectores de pensamientos montados en estaticópteros por Soraya.

 Cuando me pongo a pensar en por qué había degenerado todo tanto, me doy cuenta de que  es culpa nuestra. Habiamos abandonado el mundo real. La red era nuestro burladero, donde nos protegíamos de la brutalidad de la vida. Nos habíamos refugiado en la relativa seguridad de la red y  los tecno-analfabetos, que solo usan el ordenador en modo televisión, se habían adueñado de la calle, del gobierno, de las instituciones de la vida real. En su paranoia, se inventaron conspiranoias, no sin cierto fundamento, acerca de que el origen de la crisis era de Internet...

(continuará)

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