sábado, 1 de junio de 2013

El error de Gramsci


A raíz de la discusión de hoy en "Sin complejos" de Luis del Pino, me sorprendió que algunos hablaran del disgregacionismo y otros del centralismo de la izquierda. Ambos tienen razón. El Leninismo elaboró conceptos como "la autodeterminación de los pueblos" para debilitar primero los imperios y luego las naciones con el objetivo de facilitar la toma del poder  e instaurar una dictadura del proletariado fuertemente centralista (para llegar después a una utópica anarquía sin estado).

 Por eso el comunismo y su compañero de viaje, el socialismo se volvieron estratégicamente disgregacionistas bastante pronto. Independientemente de las escuelas y los nombres propios, es lógico que un movimiento que pretende crear la sociedad ex-novo a partir de un poder absoluto del estado, busque la destrucción de toda institución, empezando por la familia y terminando por el viejo estado y la religión y la propiedad. Es lógico que promueva la guerra entre hombres y mujeres, la destrucción de la responsabilidad individual, promueva un individualismo corto de vista y promueva el odio al cristianismo. Los marxistas llegaron a esa conclusión después de la primera guerra mundial alrededor de Gramsci y la Escuela de Frankfurt, por cierto, fundada por los soviéticos.  Este documental lo explica muy bien:




Como resultado, a pesar de la derrota militar del comunismo, hemos perdido la batalla ideológica. Es una consecuencia lógica de la eficacia para la destrucción y la ineptitud para la organización del movimiento comunista. Hollywood, la Universidad, los medios, la política e incluso la religión están fuertemente influidos por la estrategia deliberadamente destructiva del marxismo cultural. El homosexualismo agresivo, el feminismo, el eugenesismo, el multiculturalismo.  El mismo concepto de Justicia Social como excusa para la confiscación de la propiedad son conceptos creados por propagandistas soviéticos o prosoviéticos para la desmoralización y destrucción de las instituciones. Algunos de esos conceptos han tenido éxito en los medios, otros en la universidad, otros en política y otros entre los religiosos.

 Aunque la propaganda disgregadora para esa destrucción fuera coherente con las ideas de su utopía, el movimiento comunista era altamente disciplinado y necesitaba, para triunfar, una organización que contradecía punto por punto esa misma utopia. Por eso, hay algo en lo que Gramsci y la Escuela de Frankfurt no pensaron: Ellos mismo han sido víctimas de su propia propaganda. Tanto Gramsci, como Adorno como Lukaks como todos los revolucionarios en general estaban educados en los viejos valores que ellos llamarían represivos: el esfuerzo, el estudio, la generosidad, la lealtad y el sacrificio por las nuevas generaciones. Esos eran los valores típicos de los viejos comunistas, pero esos eran precisamente los valores cuya propaganda quería destruir para facilitar la toma del poder...

El error de Gramsci y la paradoja es precisamente esta: El movimiento comunista, al proponer el sacrificio del revolucionario por las nuevas generaciones, se asentaba en los mismo valores que pretendía destruir. Como consecuencia, las nuevas generaciones de comunistas, no solo sus enemigos, han mamado su propia propaganda hedonista, desleal, contraria al esfuerzo y al estudio, que es disfuncional en general, porque si faltan esos valores no hay movimiento organizado que pueda funcionar... empezando por el movimiento comunista y en general, la izquierda.

No era lo que se pretendía, pero el nuevo izquierdista alumbrado por esta propaganda es analfabeto, indolente y en general un cretino perroflauta que ha convertido lo que antes era propaganda estratégica de mentiras bien cocinadas en el propio programa y en los mismo fines del movimiento.  Ya no hay las tres etapas clásicas toma del poder, dictadura y utopía, donde hay tres actitudes y estrategias, sino un totum revolutum donde elementos de utopia, la dictadura y la toma del poder se mezclan en una sola etapa y la misma izquierda se ha disgregado en movimientos cuyo único nexo de unión es el odio a la civilización.

Por estar mas expuestos a sus propias mentiras y manipulaciones, esa idiotización de la izquierda ha ido a mayor ritmo que el de la propia sociedad que quieren destruir. El efecto es el desprestigio casi total de los sectores que domina esa izquierda: la Universidad, Los medios de comunicación y la política en general.

El resto es la actualidad.

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