viernes, 3 de julio de 2009

Caperucita roja y la nuclear feroz

Alberto G. Corona en Libertad Digital:
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Lo que antes tenía una motivación geopolítica ahora se hace por mor de esa tortilla ideológica que se suele denominar eco-pacifismo y otras yerbas. Hay cosas que corren en lo profundo de la mentalidad de ese bicho que llamamos "progre hispano", que se indigesta de todo lo que huela a modernidad sin sentido crítico alguno. No me refiero a la parte folclórica, que hay que ver lo que epata el colgarse vestido con un buzo fosforito de la chimenea de una central nuclear para soltar una pancarta (esos vídeos pasarán a la historia para regodeo de las generaciones posteriores).

Me refiero a la mezcla explosiva de conceptos atávicos y miedos primitivos mezclados con la verborrea pseudo-científica; las radiaciones de los móviles ya no son un tema de moda, pero hace apenas unos años al parecer eran causa desde jaquecas a cánceres galopantes. En la confusa mente de los que se dejan engatusar por anuncios de alimentos eco-energéticos, moléculas inteligentes y bifidus milagrosos se ha producido una transmutación tal que la energía, los campos magnéticos y las radiaciones han sustituido a los espíritus, los laboratorios a los brujos y las centrales nucleares a los castillos encantados donde moran las fuerzas del mal. Nada ha cambiado, excepto que el oscurantismo espiritista preindustrial se ha materializado en oscurantismo posmoderno, es decir, pseudo-ciencia new age
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