miércoles, 4 de agosto de 2010

Voegelin, nacion, espiritualidad, representación y evolución


Para entender la crisis de ésta época y especialmente la Española, que no es mas que una agudización de lo que se da en todo occidente, no hay como leer a Voegelin. En "La nueva ciencia de la política" da una descripción intelectualmente satisfactoria para mi, a lo que sería una ciencia del órden social, mientras hace una descripción histórica del nacimiento y evolución de los símbolos que han servido alguna vez para identificar a los miembros de una comunidad. Voegelin muestra que ese proceso de identificación está intimamente ligado a la religión, y las identidades nacionales son religiones al fin y al cabo. Desde los imperios "cosmológicos" de Gengis Khan, con paralelos en su legitimación con el inperio soviético hasta el nacionalismo, pasando por la cristianidad medieval voegelin hace un analisis demoledor de como la psicología de cada época en combinación con la religión determinaba el orden social. No desde luego una psicología a la que estamos acostumbrados, sino una mas profunda que me interesa especialmente.

Un fragmento ilustrativo de la perspicacia de Voegelin es el descubrimiento y clarificación de como la tragedia griega, y su representación, era un culto de la Polis, porque era un rito religioso en sintonia con su mitología y al mismo tiempo una representación donde se exponían sus valores y se identificaban entre si como miembros. Cuando no existe ninguna otra forma de ver el mundo en competencia, la conciencia de religion y de fe no se experimentan como tales sino como realidad. De la misma forma que el crisitano medieval , Los griegos en la cuspide de la influencia de la tragedia, Zeus no era algo materia de duda o de fe. Este estado de cosas finalizaría con la filosofía griega, que inició otro tipo de indagación de la verdad que a la larga acabaría con la tragedia como religión civil.

La percepción de uno mismo como sujeto religioso viene del contraste en una sociedad en tensión entre dos o mas formas de ver el mundo. Voegelin menciona como Cicerón era consciente de su creencia en el mito de la creación de Roma por Romulo y Remo precisamente gracias a su formación en filosofía griega. Ante la confrontación entre esas dos visiones del mundo, la arcaica mitológica y la filosófica, Cicerón fiel a Roma, consideraba la sabiduría de sus antepasados y el mito fundador de Roma como superior a la filosofía griega. Ésta podía ser util par clarificar ciertas cuestiones una vez se deja zanjado que Roma está por encima de todo y es el espejo en el que se miran todas las cosas, lo cual muestra que pese a la tensión, dos o mas visiones pueden coexistir. Llevados por las creencias de cada época, puede ser dificil profundizar en la experiencia de una época anterior: Voegelin narra como San Agustin no se creía que Cicerón, un hombre inteligente, creyera en serio en la patraña del mito de Romulo y Remo, de la misma forma que un intelectual de la Ilustración pensaria lo mismo de las creencias de San Agustín. Un filósofo de la ciencia actual, encadenado al "fenomenismo" (más adelante) despreciará los razonamientos de Platón o Aristóteles como absurdos. Voegelin advierte que es la psicología (la "experiencia") de la època, y no la razón de la época, tal como se interpreta ahora, la que determina la estructura política.

La extensión del Imperio Romano y la diversidad de creencias hizo dificil fundamentar la legitimidad del emperador en una teología que todo ciudadano del imperio admitiera. Voegelin narra como se intentó una vez y otra identificar la figura del emperador con uno u otro dios. La llegada del Cristianismo supuso la imposibilidad de reconocer en la tierra un emperador divino. Esa fué una de las razones por las cuales se persiguió el cristianismo. Mas allá de la solución concreta que se adoptó, me interesa señalar que el monoteismo supuso un "secado" de la realidad de sus aspectos espirituales. Al no haber dioses ni diosecillos ni siquiera duendes, la realidad se liberaba de las arbitrariedades de entidades espirituales y, por tanto, se podía estudiar sistematicamente, lo que dio lugar a la Ciencia. Por otro lado el cristianismo puso mas lejana la esperanza, en el de más allá de la vida. Pero la gente quiere vislumbrar algo del cielo en la tierra, ya sea a través de ritos mágicos, de revoluciones sociales, para demostrar su poder o para experimentarlo.

El rechazo en la cosmogonía cristiana de lo mágico en el mundo material creó la ciencia. el progreso técnico resultante y el éxito del modo de vida cristiano creó la noción de progreso en la historia, algo desconocido anteriormente. Debido a ese ansia natural de realización de esperanzas, ese progreso resultante hizo posible el sueño de materializar en el futuro inmediato y terrenal, el cielo o una parte del cielo del cristianismo, tan desesperadamente lejano. Ya el mismo cristanismo era ambiguo acerca de la materialización en la tierra del reino de Dios, El apocalipsis de San Juan anuncia la venida de Dios a la tierra y el establecimiento de un reino de 1000 años. aunque la interpretación oficial de San Agustín fué que ese periodo era el reinado actual de la Iglesia. Esa alternatica terrenal, sin embargo, propició el que las primeros movimientos revolucionarios (los puritanos) fueran de raiz cristiana, aunque ya en la baja edad media se dieron precedentes de ese proceso.

Ese impulso revolucionario, afirma Voegelin, coincide con el ya mencionado resurgimiento y pujanza de la sociedad cristiana que empieza a expandirse económica y geográficamente. El europeo cristiano del pre-renacimiento ya no se contentaba con ver la existencia como una sucesión sin progresión a ninguna parte de hechos tal como establecía la escatología cristiana, sino que era una experiencia del mundo que estaba preparada para que alguien redefiniera la historia de un modo que pusiera al alcance material futuro algunas de las dichas celestiales y su sociedad o grupo o secta, como llamada a crear un nuevo futuro para la humanidad. Eso ocurrió ya en la Alta Edad Media, con Joaquin de Fiore y su doctrina de las tres fases históricas, que sienta el modelo de utopia progresista, con su profeta, su líder y su comunidad de elegidos, que será el molde de todos los movimientos posteriores incluido el Tercer Reich nazi y las tres fases históricas del Comunismo. Voegelin hace ver que esa pretensión de "elegidos por el destino" típica de los revolucionarios de todas las épocas es irracional y autocomplaciente, y la ilusión de un futuro predecible también lo es.

Esa inmanentización de escaton cristiano, como ya he dicho, es un proceso exclusivamente occidental, fruto de la naturaleza del monoteismo y del éxito del modo de vida cristiano. Es un proceso gradual, de mas a menos influencia de la espiritualodad cristiana en la explicación e interpretación del mundo. De ahí viene la progresiva fragmentación de la identidad occidental; Partiendo de la identificación del cristiano medieval con toda la cristiandad, dentro de un imperio en el que el rey o emperador es el representante de Dios, ocurre la creación de los estado nacionales ante el fracaso de la Iglesia para contener o absorber el desorden producido por la Reforma. La iglesia, el centro de identificación y la fuete de orden socuial quedó desprestigiado como elemento de cohesión y de ello nacieron las religiones civiles que conforman las naciones, que como en el caso de Cicerón con los mitos y la filosofía, cada ciudadano mezclaba con la primitiva fe cristiana, aunque en constante tensión, con las consecuencias que conocimos y conocemos. Pero no es la evolución histórica la que me interesa, sino los fundamentos de Voegelin para su analisis. El libro tiene una gran cantidad de detalles iluminadores que no caben aqui.

Con el proceso de materialización terrenal de la esperanza cristiana (inmanentización de escaton cristiano), que lleva a la progresiva secularización, el deseo de venida del cielo a la tierra, por decirlo de algun modo, hay una mengua progresiva de la espiritualidad cristiana pero no de la espiritualidad en si, porque lo espiritual siempre existe y eso es lo que me interesa recalcar. los elementos espirituales cristianos menguan desde los revolucionarios puritanos hasta los revolucionarios franceses y los marxistas y ecologistas, pero la espiritualidad en si sigue viva aunque transformada: Al Gore es lo que para los medievales sería un arcángel. La tierra sería la Diosa suprema para los ecologistas. Para los nacionalistas catalanes, Cataluña es la Diosa Madre . Para los comunistas, Lenin o Stalin eran objeto de culto. Las religiones políticas suponen una vuelta de los dioses a la tierra, una vuelta al politeismo primitivo, menos intelectualizado y más a flor de piel, que permite efusiones sentimentales y lealtades mas fuertes que el lejano Dios de los cielos, que aún con la cercanía del hijjo Jesucristo, ha perdido su potencial motivador, (aunque no para los musulmanes conversos p.ej.).

Todas estas explicaciones se pueden aplicar fácilmente al mundo de hoy. El primero es el caracter universal, aunque no necesariamente consciente del fenómeno religioso. Es evidente que en la televisión se desarrollan dramas que vemos en el recogimiento del hogar, que son equivalentes a las tragedias griegas, aunque rebajadas en pretensiones y grandeza, como corresponde a esta sociedad. los contravalores de las peliculas y series son imitados, sus puñaladas al mundo del pasado celebradas, con o sin entusiamo. Sus actores son semidioses. Holywood es el Olimpo de las Estrellas. Charlize Theron es una Diva y Los actores, cono sacerdores, nos sueltan moralinas dentro y fuea de los escenarios dentro de los mas estrictos canones de lo correcto que incluye unas reglas morales estrictas de conducta y expresión pública y cuya conculcación constituye un riesgo seguro de exclusión social.

El politeismo actual es tan primitivo y a flor de piel que podríamos decir que el sujeto moderno cambia de religión cada semana, cada mes o cada año, al ritmo que caen o nacen nuevas estrellas o surgen y pasan de moda nuevas causas que enciendan el debate. El sujeto se siente parte de la comunidad de los que representa el Bien, con mayúsculas, del momento. Por eso el debate político actual solo admite un tema cada vez, porque la unión, la efusión de emotividad religiosa de las almas solo puede ocurrir en torno a un solo lider, un solo profeta o un solo movimiento...semanal. El progresista moderno, no solo el de izquierdas, se convierte en un surfeador en la ola de emotividad irracional, en busca de la sensación interior de bondad absoluta en el seno de la comunidad de Bondadosos, en comunión con el líder del movimiento del momento y sin compromiso alguno con las leyes de la realidad.

El progresista no se siente afectado por los fracasos de de las medidas del año pasado, de las ideas del mes anterior o de las opiniones de la semana pasada. Mucho menos se siente heredero de la historia de su civilización, que detesta, y para extraer su dosis de bonhomia de la historia para eso tiene a los demonizados conservadores. No siente responsabilidad porque a cada momento está pendiente de la causa actual. Hoy puede sostener la defensa de los "derechos sociales" de los parados y mañana la austeridad presupuestaria para evitar comprometer a las generaciones futuras. Hoy habla del derecho al aborto y mañana ser un partisano de los derechos del niño. Para el sujeto moderno no hay contradicción ni hay fracaso que deslegitime sus buenas intenciones ni nada que hunda la autoestima de su ego divinizado y el de sus líderes y profetas.

Está claro que vivimos inmersos en una religión del progreso que, como los griegos de la Polis en la tragedia o los medievales ne la iglesia no entendemos como tal, sino como parte de la realidad. Por el hecho de que los actores no representan a dioses mitológicos, sino cualidades primitivas: belleza, audacia, exito, son ellos mismo considerados como dioses. El espectador, como el ciudadano de la polis, en su vida acomoda sus patrones de conducta a lo visto en la representación. En vez de pensar "como verá Zeus que yo haga ésto" se piensa "que haría Bradd Pitt o Al Gore, o Lenin o Washington o Maria Pita en mi lugar?" Nada de esto son metáforas. Al Gore es una entidad espiritual para los ecologistas, no es una metafora de una entidad espiritual. La metáfora en este caso es una herramienta para la sanidad mental; es una ilusión para preservar la "realidad" que nos sirve para navegar en el mundo actual. Eliminar la metáfora como yo hago ahora constituye una provocación, pero es así.

Hay otro punto en la tesis de Voegelin que me interesa y está relacionado con el anterior: Con el avance de la ciencia, que la desespiritualización de la vida terrenal permitió, ha habido una fenomenización del pensamiento. Con fenomenización Voegelin se refiere a lo que comúnmente llamamos materialismo, pero no es lo mismo. Fenomenización consiste en considerar como únicos objetos del conocimiento aquellas cosas que son objeto de indagación científica. Por ejemoplo, la moral no era legítma como concepto a manejar hasta que se ha empezado a estudiar cientificamente, pero sin embargo, como no se ha estudiado cientificamente todavía el concepto de Virtud, esta no existe o no es legítimo usar esa palabra seriamente.

De esta forma Voegelin denuncia que se está descubriendo la rueda constantemente y que se restringe la indagación a aspectos parciales (frenoménicos) de cada cuestión, cuando por ejemplo la filosofía puede tener ya desde hace tiempo sus respuestas sobre el asunto porque opera en el rango completo de la experiencia humana y no solo en aspectos "legitimados" científicamente.

El efecto observable de todo esto es una confusión a todos los niveles, desde el nivel de la calle, donde, debido a que el esencialismo y el espiritualismo es parte de la naturaleza humana, determinados aspectos de la ciencia, como la energía o la fuerza son adornados de esencias mágicas o espirituales, como ocurren en la charlatanería de la nueva era y en la publicidad de alimentos energéticos o revitalizantes. Hasta en el ámbito filosófico donde, como Voegelin cita, se discuten cuestiones como si fuera por primera vez, cuando hace tiempo han sido zanjadas por la filosofía griega o escolástica. O en el ámbito político, mas grave, cuando religiones politicas totalitarias o criptototalitarias se hacen dueñas de la sociedad.

La cuestión del espiritu y de las esencias mas allá de lo fenomenológico necesita una justificación. Para voegelin es eviedente quer el espiritu es un componente esencial de la persona y determinante del orden social. Si se expulsa el espiritu de la vida civil, como se ha hecho, éste adoptará patrones diversos, anclará en ideologías que quizá den rienda suelta a sus anhelos, algunos de ellas totalitarias, como se ha visto en el pasado. Para el hombre semieducado de hoy, inmerso en la secularización, inconsciente de la misma existencia de su espiritu, es imposible explicar éste sin recurrir a un lenguaje que entienda en términos fenoménicos. Voegelin lo explica a través de la filosofía de Shelling, en su "Historia de las ideas políticas, el nuevo orden y una última orientación", pero lo explica en términos de filosofía clásica, inaccesibles al hombre de hoy.

Yo creo que todo esto tiene una interpretación fenoménica en la teoría de la evolución aplicada al ser humano. Es urgente restaurar la legitimidad del pensamiento clásico a través del redescubrimiento, por la ciencia, de las categorías mentales mas elevadas del ser humano. Mientras que Voegelin tenia la esperanza de que la humanidad redescubriera el mundo de la esencias y las adaptara al mundo real a través de la filosofía de un "espiritualista realista" como Shelling, yo creo que no hay vuelta atrás. Si no se legitima fenomenológicamente la existencia del mundo del espíritu, de manera que se permita esa re-visión, todo ese saber y con él las herramientas para el orden social y para una visión mas plean de la persona estarán perdidas. Aunque en el proceso se traicione ese intento inicial de forma que puede puede llegar ser cómica y prosaica e incompleta (la ciencia lo es).

Ya hay categorias del pensamiento tradicionalmente consideradas como intermedias y altas como el amor, los celos, las pasiones en general tienen una explicación científica en términos de psicologia evolucionista. Sin embargo, aunque el mismo concepto de religión está siendo estudiado, las categorías como Dios, los dioses, el alma no tienen una descripción precisa. Los mismos filosofos deben referirse a ellas y sus relaciones a veces mediante metáforas. Sin embargo, la realidad de estos conceptos es patente cuando se constata que cualquiera puede entender a un filosofo o teologo de cualquier cultura o que, en el caso del alma, un ser muerto puede seguir influyendo en nuestras vidas a través del recuerdo de éste, por ejemplo. Voegelin menciona como hubo itercambio de opiniones sobre teología entre el Vaticano y Gengis Khan, que tenia una elaborada teoría sobre la legitimación de su poder, similar a la teoría marxista. Ese intercambio de conceptos teológicos entre dos culturas completamente separadas (con efectos prácticos nada nebulosos) hace pensar que ciertas categorias del pensamiento clásico además de universales son cosustanciales a la naturaleza humana y su forma de pensar y experiementar la realidad.

Shelling decía que la historia es un proceso doble, por un lado está la descripción de las cosas materiales, y por otro lado, la interpretación, en el "corazón" del hombre de esos fenómenos a la luz del intelecto humano. esa interpretación da la vida a la historia. la vida es interpretada por sus protagonistas y por el filosofo que observa esos hechos. Esa interpretación nunca es definitiva, pero nada existe sin interpretación. ese proceso ocurre en nuestra mente o si queremos, en la actividad cerebral, que a su vez utiliza categorías mentales, o si se quiere, circuitos cerebrales cuya actividad crea el filtro interpretativo de las categorías mentales. Todo eso es un producto de la selección natural, ya que las estructuras cerebrales y por tanto los fenómenos mentales están diseñandos por secuencias genéticas que so n producto de la selección natural. Las categorías mentales por tanto son adaptaciones a la vida en el medio social y natural y todos nacemos con ellas. No se puede no hacer uso de ellas. El que no las cultiva las utilizará de formas salvajes. En "historia...", Voegelin narra como Shelling narra como Platon narra como Scrates habla con un esclavo acerca de cuestiones geométricas. el esclavo comete errores al principio, pero luego rehace las preguntas y éste halla la solución correcta. El proceso para Platón se llama Anamnesis, recuerdo de lo ya sabido. Para un evolucionista, eso es la folk geometry, una visión de las categorías geométricas y sus relaciones con la que nacemos ya dotados instintivamente y que, como el habla, se perfecciona con su uso. Como este ejemplo citado por estos autores, se puede de forma análoga relacionar entre si categorías mentales y adaptaciones evolutivas hasta llegar a lo que tradicionalmente se han considerado los aspectos espirituales mas elevados del Hombre. Esa es mi apuesta.

Esto es una continuación de otro post anterior:

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