martes, 5 de julio de 2011

El instinto religioso y la sacralización de la política


En Libertad Digital, Alberto Gómez escribe un artículo que comeinza así:


La religión es quizá el impulso más único y fascinante del ser humano. Que el ser humano es religioso por naturaleza y no puede vivir sin creencias lo ejemplifican las ideologías de ayer hoy y siempre, que se siguen con fanatismo. Los sentimientos comunitarios sean religiosos o ideológicos se procesan en los mismos centros cerebrales. Por tanto, funcionalmente son indistinguibles: son partes del mismo fenómeno, llámese como se llamen. Sin que sean sus efectos sociales para nada equiparables, la zona del cerebro que se excita en una monja cuando ve un retrato del Papa es la misma que se excita cuando un perroflauta ve una camiseta del Che. ¿Para qué sirve ese instinto?


Una comunidad de hombres se organiza para afrontar el futuro en base a las experiencias del pasado. La memora común de lo que funciona y lo que no funciona en sus concretas circunstancias geográficas, climáticas, geopolíticas, etc. es un tesoro de conocimientos legado en forma de costumbres institucionales, sociales o religiosas. La existencia de derechos depende críticamente de la existencia de la comunidad independientemente de su forma de gobierno. Todo eso se pierde cuando esta se disuelve. El instinto religioso precisamente es el proceso mental y social por excelencia. Su misión, entre otras cosas, es conservar la sociedad.

El cristianismo, decía Voegelin, eliminó  a los dioses y su magia de la mente de los hombres y, por tanto,  del mundo. Em la era moderna, la desaparición de DIos de la mente de la gente ahora se rellena de nuevo con nuevos dioses y si correspondiente magia terrenal. Cuales son esos nuevos dioses de las nuevas iglesias?   

Las nuevas iglesias  son las ideologías politicas. Están compuestas por los nuevos dioses, que son los filósofos inventores de los principios sociales creados con posterioridad a las guerras de religión europeas, sus dogmas son esos principios sociales pero cada vez mas afirmados, deformados y sacralizados  (hasta el punto de que se convierten en materia de prescripción positiva). Sus santos son los revolucionarios que dieron su vida por esos principios  y sus sacerdores son los políticos.

La nueva magia consiste en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces a escala más que industrial gracias al Estado, que crea dinero  y riqueza de la nada.  Las politicas educativas que crean personas perfectas sin esfuerzo por su parte a partir de buenos salvajes. Los rios de leche y miel que manan de las fuentes en la arcadia feliz del nacionalismo y el socialismo. El planeta en armonia y diversidad del eco-mundialismo. ¿El sacrificio necesario para esto? el de nuestra generación y las que hagan falta.



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